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José María Andrés Sierra

Votos y mentiras.

Desde la posición de una persona de izquierdas y desde el punto de vista de un trabajador, cuesta a veces creer que pueda votarse a ciertas opciones de la derecha, pero lo que resulta de todo punto increíble, desconcertante y hasta descorazonador es que se vote a una panda de mentirosos.

Pequeños grandes detalles.

Pequeños grandes detalles.

El texto que reproduzco a continuación fue una carta que publico "EL PERIÓDICO DE ARAGÓN", el día 9 de enero del presente 2.008.

 

El pasado sábado, día cinco de enero, me encontraba en Jaca. A eso de las diez de la mañana, subí paseando al Fuerte de Rapitán. Climatológicamente hablando, era un típico día de invierno, así que gran parte del tiempo que empleé en la subida lo hice acompañado de una fina lluvia que caía mientras el sol luchaba por hacerse un hueco entre las abundantes nubes que iban y venían, aparecían y desaparecían. No perdí mucho tiempo en lo alto de Rapitán y, cuando inicié la bajada, no sólo no mejoraba el día, sino que el nublado se cerraba mucho más. No había andado quinientos metros cuando un coche tipo familiar o ranchera y con matrícula de Zaragoza se detuvo a mi lado. Iba ocupado por dos hombres que amablemente me invitaron a bajarme en su coche hasta Jaca si lo deseaba. Como se daba la circunstancia de que me apetecía pasear, no llovía en ese momento y además iba provisto de un buen paraguas, agradecí sinceramente su buena voluntad, pero preferí continuar el descenso andando. El ofrecimiento de estas dos personas puede parecer un detalle inane y sin importancia, pero nada más lejos de la realidad. En un mundo y en unos tiempos en los que atrincherados tras un individualismo feroz vemos pasar desgracias y tragedias sin cuento, tanto individuales como colectivas, de aquí, de allá y de acullá y no salimos de nuestro caparazón egoísta más que para asistir, de ciento a viento, a grandes manifestaciones multitudinarias que poco o nada solucionan, detalles como éste tienen un valor incalculable, porque nunca lograremos acabar con los grandes males de este mundo si antes no somos capaces de ofrecernos para solucionar los pequeños problemas diarios de quienes nos rodean. Mil gracias a estos dos buenos ciudadanos y, como diría mi madre, que Dios los bendiga y ...que continúen sembrando detalles como éste.

Rajoy ha dado a Gallardón la mecha.

Hoy, día 16 de enero de 2.008, el personal, y digo "personal" refiriéndome a todo aquel que lee, se entera, se preocupa, sufre, padece, se apasiona, vive de o vive para, se informa o, simplemente, saber escuchar, todo ese personal, repito, ha comentado con alguien,aunque sea con su perro, el desplante de Rajoy a Gallardón.

No voy a ser yo quien intente hacer una valoración sobre el acierto o no de la decisión de Rajoy, sobre la oportunidad política de esa decisión, sobre la figura de Gallardón, sobre la acaparación del poder del sector duro dentro del PP o sobre la posibilidad que se abre a que la esposa de José María Aznar pueda llegar a ser alcadesa de Madrid.

Los periódicos ya hablarán bastante, incluso demasiado de todo ello. Yo voy a arriesgar más y voy a pronosticar lo que los más sesudos y versados analistas políticos nos se atreven a aventurar, aunque lo intuyan, como yo.

Bien. Rajoy ha puesto en manos de Gallargón (vaya usted a saber si sabiéndolo o no. ¿por qué no pensar que a Mariano le gusta arriesgar?) la mecha y hasta diría yo que el fuego para hacer saltar el partido por los aires si el PP pierde las elecciones. ¿Quién, si no, va a poder pedir explicaciones de una segunda derrota consecutiva de Mariano Rajoy? Y ya no digo el PP, sino Mariano Rajoy porque para estas él ha sido quien ha cosido y descosido.

Hay otro personaje "enrocado" o "amagado" como se dice por nuestra tierra ¿quién? Para nadie es un secreto: Rodrigo Rato. Hay quién se pregunta por qué Rato no se ha prestado a echar una mano al PP en estas elecciones. ¡Dios del cielo! ¡Qué poca visión de futuro! ¿Qué iba a ganar Rato si Rajoy ganaba las elecciones? NADA. No hace falta explicar por qué y si alguien no lo entiende no merece la pena explicárselo. Tiene mucho más que ganar si las pierde. Como Gallardón.

¿Qué sucederá, pues, si Rajoy pierde las elecciones, como todo parece indicar que así va a ser, incluidos los esfuerzos por conseguirlo del propio Rajoy y sus secuaces? Pues que Gallardón será, sin duda, quien encenderá la mecha, mandará todo al garete, se hará con el mando del partido y tendrá la posibilidad de, en dos legislaturas, ser presidente del gobierno, algo a lo que Rajoy no podrá llegar aunque, seguro, seguro, vendería su alma al diablo para conseguirlo.

Queda el agazapado de Rato. Es mayor que Gallardón y eso va en su contra ya que, las prisas pueden darle una mala pasada. Saldrá del enroque SEGURO, después de que Rajoy se "esmorre" y él lo crea conveniente, aunque, como ya queda dicho, ahí estará Gallardón.

¿El final? Dependerá de como cada uno juegue sus cartas pero, por ahora, quizás quien tiene más prestigio, tablas y apoyos es Rato, en la sombra, claro, pero quien tiene la mecha y el fuego es Gallardón.

¿Qué ha hecho ese maldito zapatero?

¿Qué ha hecho ese maldito zapatero?

Imagínese por un momento que es usted de la ETA, sí, un etarra, un terrorista. Lleva usted unos días algo despistado y se sienta ante el televisor con el fin de enterarse un poco de lo que pasa por el mundo.

Es un sábado. Mes de noviembre. La locutora de turno anuncia una gran manifestación que ha tenido lugar esa misma mañana en Madrid convocada por una Asociación de Víctimas del Terrorismo.

Usted se pone en guardia. ¿O no? Se acomoda bien en el sofá para ver las noticias.

Su corazón le late muy rápido, a pesar de ser un terrorista, porque no sabe si saldrá su nombre en alguna de las pancartas o el de algún amigo suyo o posiblemente le recuerden alguna de sus víctimas.

Está usted en un “sinvivir” mientras la locutora introduce la noticia antes de que las imágenes aparezcan en la pantalla de su televisor.

Cuando esto sucede se da cuenta usted, que es un etarra de los de siempre, vamos, con pedigrí y con su no desdeñable número de victimas a sus espaldas, que no hay ni una sola pancarta en contra de ETA, ni en contra suya, ni de ninguno de sus amigos, ni siquiera de la competencia y que todo el protagonismo se lo lleva ese tal Zapatero que Dios confunda.

Su mundo se viene abajo a partir de ese momento y sin querer siente una gran envidia por el dueño de casi todas las pancartas: “¿qué ha hecho ese maldito Zapatero para merecer eso?”

¡Vaya cara!

La carta que aparece a continuación fue publicada por el diario "El Periódico de Aragón". También la envié a "El País" cuyo director, como en otras ocasiones, contestó con el texto que aparece al final.

 

No hay duda de que la derecha española más radical, políticamente hablando, se está haciendo dueña de muchos espacios y momentos en los que hasta hace no mucho, felizmente, había pasado desapercibida o simplemente no se había atrevido a levantar la voz. Los dirigentes del Partido Popular que abrieron la “caja de los truenos” deberían tomar cartas en el asunto pues, como la marea siga subiendo, el agua nos llegará a todos. Insisto, a todos. En el Telediario de hoy, 3 de diciembre, han podido verse unas imágenes insólitas hasta hace poco y totalmente condenables e inadmisibles: en el minuto de silencio guardado en memoria del guardia civil asesinado por ETA, un grupo de energúmenos, sin respetar el silencio ni el manifiesto que estaba leyéndose en contra de la violencia, se mantuvieron todo ese tiempo insultando al gobierno de la nación y a su presidente. El reportaje termina con los insultos e imprecaciones dirigidas a Pedro Zerolo, que aparece fugazmente en las imágenes. Una señora ya entrada en años, ataviada con un abrigo elegante y agarrada de quien, imagino, es su marido, dedica a Pedro Zerolo el siguiente insulto (sic): “¡Vaya cara!”. Cualquiera pudiera pensar que la señora, sin saber muy bien de qué iba el alboroto, dedica al concejal de Madrid ese socorrido “Vaya cara”, que vale tanto para un roto como para un descosido, pero no es así. La señora sabía muy bien lo que decía. Lo que posiblemente no sabía era por qué lo decía. Objetivamente se utiliza esa expresión, “vaya cara” dirigida a alguien que ha realizado algo moral o legalmente reprobable y se presenta delante del mundo como si nada hubiera hecho. Hay gente que lleva tiempo mintiendo con tanta desvergüenza, insultando con tanta desfachatez e impudor y sembrando vientos con tanto odio como irresponsabilidad, que ya no saben cómo insultar, que ya no saben qué gritar y sólo les sale ese “vaya cara”. Sin duda en el fondo de sus almas resuena la palabra que falta pero que se guardan mucho de vomitar: “tenemos”.

 

 

Fecha: 

19 Dec 2007 13:22:14 +0100 [13:22:14 CET]

De: 

cartasdeldirector@elpais.esAñadir cartasdeldirector@elpais.es a la Libreta de direcciones España

Para: 

jmandressierra@educaragon.orgAñadir jmandressierra@educaragon.org a la Libreta de direcciones

Asunto: 

Acuso recibo de su carta de fecha 3 de diciembre de 2007

Cabeceras: 

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Estimado lector:


Le agradezco el envío de su carta para su publicación en la sección de Cartas al Director. A pesar del interés de la misma, lamento que no haya sido seleccionada debido al exceso de originales que recibimos y a la falta de espacio.


Atentamente,


JAVIER MORENO
DIRECTOR

 

 

 

Sutilezas

Esta carta que yo titulé "Astarloa dixit", fue publicada por el periódico "EL País" con el título que aquí tiene, "Sutilezas", el día 26 de diciembre del pasado 2007.

Sutilezas

José María Andrés Sierra - Zaragoza - 26/12/2007

 
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Ignacio Astarloa, insigne político del PP, no ha querido utilizar sutileza alguna y ha querido llamar a las cosas por su nombre, no dejar veladas acusaciones, sino dejar bien claras sus imputaciones: el asalto a la casa del presentador y productor José Luis Moreno por parte, al parecer, de delincuentes comunes se debe, ni más ni menos, que a la dejación de sus funciones de un Gobierno y una policía que está más pendiente de negociar con terroristas que de proteger a sus ciudadanos. La culpa, ¿quién si no?, Zapatero. Habrá que estar muy al tanto de las nuevas reediciones de la Biblia, y manuales varios de la Historia y las Ciencias porque, a este paso, no habrá que extrañarse si detrás de las diez plagas de Egipto, el diluvio universal, el hundimiento del Titanic o la desaparición de la foca monje está la mano negra de José Luis Rodríguez Zapatero.

La noticia en otros webs.

 

Mi relato "La deuda", ganador del "III Certamen de Relato Corto Ciudad de Caspe", a la pantalla.

Mi relato  "La deuda", ganador del "III Certamen de Relato Corto Ciudad de Caspe", a la pantalla.

Supuso para mi una gran sorpresa y mayor alegría un mensaje vía internet de mi buena amiga May Miralles en el que me mostraba su interés por utilizar el relato, "La Deuda" para realizar un guión con el que poder rodar un cortometraje. Como sabéis quienes sois de Molinos y, para quien no lo sepa, lo digo, May es profesora de "Comunicación y Lenguajes Audiovisuales" a nivel de Formación Profesonal superior en la fundación San Valero.
Según me comentó, todos los años los alumnos y alumnas que cursan el úlñtimo curso realizan un cortometraje como trabajo de fin de carrera. Ella es la reponsable del proyecto.
Creo que, a indicación de mi, también buien amigo Miguel, May leyó el relato y le gustó. Tanto qeu decidió utilizarlo para realizar el guión de ese trabajo de fin de carrera de sus alumnos.
Como todo el mundo puede imaginarse no sólo me pareció buena la idea, si no supuso para mí recibir un premio adicional al que ya había recibido y así se lomanifesté a May.
El trabajo va a consitir, en una primera fase (según ella me explicó), en trabajar el texto y realizar el guión; en una segunda fase se realizará la preproducción y producción y una tercera fase en la quese realizará la posproducción. Para ello (sigo exponiendo lo que ella me explicó) va adividir el numeroso grupo de sus alumnos (34) en dos grupos: unoque se dedicará a la ficción del cortometraje y todo lo que ello conlleva y el otro para el making off: preparar un un pequeño programa donde se pincharán imágenes del rodaje, etc. etc. como puede verse, todo muy bien preparado y estructurado.
Para finalizar este pequeño apunte sólo decir dos cosas o, mejor, tres: primera, qu estoy encantado con el proyecto. Segunda, que le estoy muy agradecido a May por su decisión y que le deseo lo mejor de lo mejor. Y tercero que este va aser un proyecto muy "molinero" ya que el relato es mío, la responsabilidad de la realización del corto de May y del equipo que lo realizará formarám parte Pablo Gracia, el hijo de mis primos Miguel y Mary. Espero que sea todo un éxito, especialmente para los chavales.

José Manuel Lamiel Sierra. In memoriam.

José Manuel Lamiel Sierra. In memoriam.

El pasado mes de septiembre hizo ya seis años que murió mi primo José Manuel . Fue una persona a la que me sentía especialmente unido. A nuestros lazos de sangre se unía nuestra gran amistad. Siempre nos tuvimos una gran confianza. Aún recuerdo a veces cómo nos contábamos uno al otro todo o casi todo, nuestros primeros e infantiles enamoramientos, nuestras preocupaciones, nuestras ilusiones y todo lo que discurría en aquel nuestro mundo infantil y juvenil. Muchas y poderosas razones, pues, para que su muerte supusiera para mí un momento especialmente doloroso. Su muerte fue un severo golpe para toda la familia. Tenía 47 años. Fueron duros los días que permaneció enfermo y desgarradores los momentos que antecedieron y siguieron a su muerte. Recuerdo que el día en el que murió estuvimos mi madre y yo toda la tarde, era domingo, en el hospital. Se veía que se acercaba el final. A eso de las nueve de la noche entró una enfermera en la habitación y puso un cartel en la cabecera de la cama en el que ponía que a la mañana siguiente iban a hacerle un escáner. Si aún pensaban hacer eso los médicos, fue lo que todos imaginamos todos, es que hay esperanzas de vida. Aferrados a esa esperanza nos fuimos mi madre y yo a eso de las diez de la noche. Poco más de una hora después de llegar a mi casa nos llamaron para decirnos que todo había acabado. Volvimos con mi madre la hospital. Fue un momento desgarrador. Cuando, casi de madrugada volví a casa no podía dormir. Me puse a escribir. Lo que a continuación viene es lo que pude escribir aquella noche. En ningún momento pense en hacerlo público, pero ahora he decidio hacerlo como recuerdo y homenaje a mi primo, a mi primo José Manuel. Creo que refleja muy fielmente lo que viví y sentí. Sólo falta una cosa. No mencioné en ningún momento a Basi, su suegra y fue un imperdonable error ya que quiso a José Manuel como a un verdadero hijo.

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Hacía meses que no llovía, pero el día en que entró en coma clínico mi primo, el cielo rompió a llorar. Primero mansamente, como disimulando, luego sin rubor, con rabia, como la inminente muerte de mi primo merecía. Bueno, digo simplemente mi primo, porque "mi primo" , así, a secas, sólo era José Manuel. Tengo más primos, sí, cinco concretamente, pero cuando me refiero a alguno de ellos siempre utilizo además su nombre: "mi primo tal" o "mi primo cual". Sin embargo, cuando me refería a José Manuel, lo hacía simplemente diciendo "mi primo". Ya bastaba.. Yo sabía a quién me refería y quien me escuchaba, si era inteligente, también. ¿Por qué esa distinción?. No tengo por qué ocultarlo: porque era al que más quería y porque era al que más sentía como primo mío.
Tengo miles de recuerdos de mi primo. Hay, lógicamente, de todo, pero predominan, y con mucho, los buenos. He tenido la tentación de poner aquí alguno, cuando estoy escribiendo estas líneas, desahogándome y con los ojos todavía húmedos, horas después de la pérdida de mi primo, pero no, no voy a poner aquí ninguno. Voy a quedármelos todos para mí. Al fin y al cabo, son recuerdos míos y es lo único que ya me queda de él. Quiero que sean exclusivamente míos, así que no voy a compartirlos con nadie, con nadie. Mientras no cicatricen las heridas que su marcha me han dejado, sus recuerdos serán sólo míos. Quizás después, con el tiempo, no me importe compartirlos con quien haga falta.
Han sido éstos unos días duros, muy duros, en mi caso sólo comparables a los de la enfermedad y muerte de mi padre. A excepción de esos días, no había sentido yo un dolor tan agudo en el corazón. Todo ha sido duro y atroz: el llanto propio, el ver el llanto de los otros, la desesperación de todos, el no poder arrancarse uno de las entrañas ese dolor que a veces se hacía insoportable y que hacía brotar lágrimas tan amargas como la hiel, pero, sobre todo, ha sido atroz y cruel la impotencia de no poder hacer nada mientras todos veíamos que mi primo se nos escapaba irremediablemente.
Ha sido uno de los fines de semana más irremediablemente tristes y dolorosos de las vidas de casi todos los que íbamos ocupando aquella habitación en la que parecía que se habían concentrado toda la tristeza y todo el dolor del mundo.
Pasaban las horas, la mañana, la tarde, la temible noche, la siguiente mañana, la siguiente tarde...y todo seguía igual: la dolorosa agonía de mi primo acompañada de nuestras impotentes lágrimas y nuestro corazón encogido. Y en aquel escenario que variaba tan poco, resaltaban sobre todo tres cosas: el cuerpo inerte de mi primo, la desesperación de una madre y los ojos infinitamente tristes de una esposa que miraban a su marido con una mezcla admirable de dolor, compasión, amor y ternura. Nunca olvidaré esos ojos de Teresa tan increíblemente tristes como increíblemente serenos en momentos en que otros no podíamos reprimir las lágrimas. Pienso que a aquellos ojos el cuerpo se negaba a darles más lágrimas. Habrán sido ya, sin duda, litros de lágrimas los derramados en silencio y a solas durante todos estos meses de enfermedad, miedos, dolor, esperanzas y desesperanzas. Y el cuerpo ya no le daba más. Igual que un cuerpo se agota y llega el momento en que no puede dar ni un paso más, pienso que llegó también un momento en que el cuerpo de Teresa no podía dar de sí ni una sola lágrima más. Además, la naturaleza es sabia y sabía que a aquellos ojos les esperaban todavía los peores momentos. Había, pues, que descansar para poder derramar con generosidad las últimas lágrimas por su marido.
Han ido pasando las horas y ha llegado la noche fatal y en ella lo inevitable: mi primo se nos ha escapado para siempre. ¿Qué decir?. Nada. La mezcla de dolor y de sentimientos de todo tipo hace que no le sea fácil a uno poder expresarse. Sólo puedo decir que he vivido uno de los momentos más patéticos de mi vida: cuando ya todo había acabado y, al filo de la media noche de un domingo a un lunes, una veintena de personas atravesábamos arrastrando los pies y silenciosos los pasillos de la planta baja del Hospital Miguel Servet, habiendo dejado parte de nuestro corazón, una buena parte de nuestras vidas y toda nuestra esperanza en la habitación 612.
Como escribí en otra triste ocasión en memoria de un alumno y amigo mío que también se nos fue, espero, José Manuel, que haya cielo para que puedas ver realizadas allí todas las ilusiones y todos los proyectos que, desgraciadamente, no has podido ver realizados aquí.